viernes, 5 de octubre de 2012

Sentido y Sensibilidad

Hace unos días, estaba yo viendo (como no) un capítulo de Sexo en Nueva York en el que la madre de una de las protagonistas muere y Samantha (amiga de ella) es incapaz de expresar nada, se queda bloqueada y parece una insensible, como si no le importara lo más mínimo que la madre de una de sus mejores amigas hubiera muerto, pero no era así, posiblemente era a la que más había afectado la noticia, pero en su incapacidad de expresar emoción "perdió" hasta su orgasmo. En ese momento tuve una identificación total con ella y me explico, no es que yo sea incapaz de expresar lo que siento siempre, pero si en ciertas cosas que me afectan más o menos o de una manera u otra. La gente piensa que no me importa, que paso de todo o que me interesa de una forma superficial, y no es así, error mío, por supuesto, por bloquearme mentalmente.

En las últimas semanas me ha pasado con varias cosas, a saber: Una amiga, un libro, Tori Amos, un regalo y la madre de un amigo.
Con la primera, mi amiga, me he quedado bloqueada al decirme una cosa suya personal y en vez de intentar ayudarla, comprenderla y aconsejarla, lo único que pude hacer es asentir, poner como ejemplo a otra amiga y advertir.

El segundo caso se trata de un cómic que leí hace un tiempo, "María y yo" de Miguel Gallardo, es la historia real del protagonista con su hija María, una niña autista que tiene una relación muy especial con su padre, el cual la comprende de forma tanto impresionante como admirable, uno de esos libros que todo el mundo debería leer por su enorme honestidad y sensibilidad. Pues bien, leí el libro, lo volví a leer y lo guardé en un rincón de mi mente, no se explicar porqué, pero esta historia también me bloqueó, como otra vez a la que me llevaron a ver un concierto para niños con parálisis cerebral, fue una de las cosas más hermosas y emocionantes que vi en la vida pero no fui capaz de expresarlo, lo guardé en el mismo rincón en dónde guardé "María y yo".

Con Tori Amos me pasó igual, llegué, la vi, lloré, se me hizo un nudo en la garganta, enmudecí y hasta ahora. Osea, todavía no he asumido que he estado sentada a unos metros de una de las personas más importantes en mi vida y probablemente este sea un sentimiento que me dure siempre.

También me hicieron hace poco unos regalos tan especiales que solo pude dar un par de brinquitos, decir gracias y dar un beso, pero después les hice una foto y se la mandé a todos mis amigos y la persona que me hizo los regalos no lo sabe ¿porqué? pues porque a él no le enseñé la foto y le dije "mira, estoy tan contenta que se la he mandado a medio mundo" ¿y porqué no se lo dije? pues porque no sé hacerlo.

La última es la más parecida a la identificación que sentía con Samantha, la madre de mi mejor amigo enferma y yo no sé decirle nada, solo soy capaz de hablar como una maruja de que si "a fulanita le pasó tal y luego cual, que si es mejor esto que lo otro" etc. Digamos que en este caso la cosa se intensifica porque mi amigo es igual que yo, pero a la vez es menos grave porque ambos nos conocemos y no hace falta decir nada.

Reflexiono sobre esto después de que pasó lo inevitable y alguien me dijo "parece que esto no te importa", no le culpo, es normal. Soy de las personas que dicen lo que piensan pero no lo que sienten, porque para eso, escribo canciones y poemas o hago un mándala. Y me da rabia, porque he pasado de ser una Marianne Dashwood a una Elinor Dashwood.

Probablemente, la mayor muestra de expresión de mis sentimientos solo pueda hacerla escribiendo, mirando o besando.

Y eso es todo.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

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J.C.Alonso dijo...

Amiga, Cloe. Me gusta tu blog y Tori Amos (hay una canción que me vuelve loco, no recuerdo el título). Luego, he decidido ocupar la habitación 127. No haré mucho ruido. Te llevo a mi estantería de favoritos. Saludos

Anna Genovés dijo...

Amiga, me identificado contigo.
Soy de las que parece que todo me resbale y suele ser –lo contrario-. Pienso que es una forma de parapetarse ante lo que nos desagrada o los que nos gusta en demasía.

Quizás porque la vida nos ha dado muchas “tortas” o porque no deseamos demostrar nuestros sentimientos o fragilidades. Como tú, digo lo que pienso y siento, con el leguaje escrito, el oral me cuesta emplearlo.Yo era Wally y me he convertido en Barbra Streisand -para quienes no me conocen- ¿No será que somos introvertidasss???

He llegado de casualidad y ya soy tu seguidora nº 127. Leeré tus reflexiones. Saludos, Ann@

PD. Te invito a mi blog, y si se tercia, te quedes: sería un placer. Gracias